NMLa Pintura de Noemi Mazzei, en la temática y técnica que se exprese, destaca su propio lenguaje. Un juego de colores florece en un amplio espectro con la que marca sus obras las que se podrán apreciar a partir del 1 al 4 de diciembre en el Stand 35 -36 de RG en el Arte en AAGA Feria de Galerías de arte en el Centro Cultural Borges.

Mercedes Rodrigo
Directora de RG en el Arte

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Noemí Mazzei pinta el paisaje con emotividad. Su obra "Remanso" es un recuerdo inmóvil, detenido en un tiempo ideal, en un espacio de silencio y soledad. La línea del horizonte divide el cuadro en dos zonas muy marcada por presencia. Por untado, delicadas tonalidades grisáceas, resueltas con azules y blancos tenues y por el otro, una gran multiplicidad de verdes aplicados tanto en la luz como en la fuerte representación de las sombras, nos hablan de una artista que conoce la técnica y logra armonía entre ambos planos aplicando precisas tonalidades.

Esta deliberada oposición rompe su equilibrio cuando se manifiesta en primer plano una frondosa y oscura rama sin apoyo óptico visible que imprime a la composición una extraña sensación amenazante. Sin embargo, se produce un contrapunto de un primer plano. La vista elegida no posee demasiada profundidad porque los cerros se elevan inmediatamente por detrás. No obstante, un segundo cordón montañoso de gran presencia atmosférica aumenta la sensación de lejanía. Toda la composición nos introduce en la quietud de la campiña que parece un momento de la naturaleza en esta excelente pintura.

Julio Sapollnik

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Hay que saber guardar la frescura con la que un niño se acerca a las cosas, es preciso proteger esa inocencia. Todo la vida se debe ser un niño” (Henri Matisse).
Noemí Mazzei conserva la visión de los puros de corazón, y sí en algún instante algo se detiene en el transcurrir la vida y todo pareciera que se acaba, se deben renovar las fuerzas y continuar el camino. La expresión de arte es el mensaje, que como creadores, son manifestados por medio de la percepción intelectiva de lo imagen que se presenta, sea ésta una percepción del pensamiento o de la visión real o irreal.

Noemí Mazzei es poseedora de una figuración realista casi mágica (naturaleza muerta, paisajes suburbanos),y en una propuesta romántica nos traza un nuevo enfoque, “Mirando al futuro”, donde emerge, radiante de color, la figura de una niña en un bosque, ebria de luz, que aparece recortada en un elaborado fondo-figura. En la estructura real se evidencian los conocimientos dibujísticos, sólidos los parámetros constructivos, donde el tono cálido en primer plano presenta una suerte de rescate del fondo. La autora nos muestra en cada puesta su extrema sensibilidad, y que sabe ver con la mirada puesta en el gozo de la creación. Ella conoce la angustia del pintor frente a sí, pero bucea en el intrincado mundo actual y proyecta sus aspiraciones de renovación, y nos la entrega en sus obras con la certidumbre del cambio, nos muestra con su cálida paleta, encendida de sentimientos, que la lucha está presente, pero el espíritu de una artista logra prevalecer sobre toda contingencia. Ella descubre en el rito estacional su inteligencia emocional y visceral por formas y texturas y en la prioridad de crear una composición fascinante sin apartarse de las estructuras de valor que requiere su tarea de pintar, sólo que ya ofrece lo mejor de su calidad humana.

Silvia Pellegrini

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Noemí Mazzei, haciendo gala de su solvencia pictórica, nos invade con sus flores gigantes, en las que los tonos y las veladuras forman una simbiosis de la cual resulta una obra de peculiar sentido estético.
La artista sabe descubrir la unidad subjetiva que habita sus construcciones, las infinitas leyes formales del universo plástico.
Noemí Mazzei maneja los secretos de la materia, aunando en su composición rigurosas estructuras, contraponiendo en los reinos de la figura fondo las sutiles líneas testigo, que nos desbordan con sus espirituales impulsos, efecto del trabajo y la meditación.
El equilibrio de su tarea está demostrado sin escatimar fuerzas y el vigor creativo surge sin altibajos.

Siguen presentes en su labor su particular visión, sus fantasías. La determinación inspiradora emana libre como los dioses griegos, con la relevante vitalidad y la fuerza de las divinidades, sumado a esto su profunda capacidad.
¿Es color el color?, es la esgrima intelectual que produce el hacer una obra. El intelecto se apoya en la línea y ésta claramente y con sabiduría pauta el camino, y en la búsquda permanente del autor entabla un paralelo en su transitar por las sendas de las artes.
Voluptuosa en la entrega, total y permanente su contenido estético, en que aflora su personal lenguaje artístico, el acto ético de su honda vocación por la pintura.
Noemí Mazzei nos convoca, a través de su trabajo, para que leamos su mensaje, su sutil puesta en a fineza de su realización contenida por un indudable sentido de la armonía en el cual nos muestra su conocedor lenguaje en el terreno de la creación.

Silvia Pellegrini

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"Noemi Mazzei es una artsita que maneja el color con audacia, sin perder su sencillez y espontaneidad, tiene calidad expresiva y es una artista de talento sostenido y ejemplar"

Oscar Franchino

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"Naturalezas prolojamente construidas, cuidadas en la composición de los elementos con zonas de intenso color y equilibrado refinamiento, son las características en la delicada obra de Noemí Mazzei"

Antonio Ferraro

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Dos seres poéticamente ubicados, de espaldas frente a una melódica llanura que atentamente contemplan, envueltos en sus sutiles transparencias de un blanco que apenas admite las sombras de los dos cuerpos que tiernamente reviste, son motivo suficiente para que la pintora plasme la esencia de un hecho suavemente fantástico, suspendido en una atmósfera dulcemente real, quimérica y emotiva, como si la autora hubiese interrumpido silenciosamente alguno de sus más perfumados sueños y nos trajese, con su delicada obra, el recuerdo de una vision capaz de trastocarlo todo.

Los blancos dominan pacíficamente una paleta que encuentra su complementación ideal en los suspirados verdes grisáceos de la zona que ambas criaturas observan; negro obstinado es el cielo, y negra también la empeñosa banda que atraviesa esa campiña sobre la cual dominan la soledad y el sosiego, hurtándose a los reclamos de un sol que hace ya tiempo ha elegido estar ausente, lo mismo que las nubes que optaron transitar por otros firinamentos. Los recuerdos, empero, se arremolinan

en el interior de esos dos enigmaticos personajes, capaces de sustentarse a sí mismos, y que se mueven al compás de lo que sus memorias y sus sentimientos en este crucial momento les sugieren: las sombras del olvido acechan pero no prevalecen, porque la creadora ha establecido las reglas de un juego ya lejano e inviolable, todo ello expresado en una tela conmovedora y profunda, como si se hubiesen estado horadando las almas y el espíritu de este par de hermosas niñas que llevarán, en un constante presente, muy vivas las emociones de ese día tan particular como definitorio.

Delicado trabajo el que nos acerca esta destacada artista, a la que agradecemos por permitirnos disfrutar de tanta belleza.

César Magrini

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Noemi Mazzei apela hoy a lo subjetivo para fijar un estado de espiritualidad, respuesta de su connubio con la naturaleza; para ello no es primordial la humildad de la imagen a pintar..., sino que ésta le sirve de pretexto para depuradas, anotaciones pictóricas de connotaciones expresionistas, como nos lo muestra hoy.

Naturalezas y paisajes son los temas que abarcan esta muestra que personales motivaciones espirituales proyectan en un ordenamiento que no sólo nos permite "ver" sino sentir la visión cosmogónica que Noemí Mazzei conjuga con una rígida figuración proclive al expresionismo.

Su infusa sensibilidad le permite proyectar en la visión del conjunto un compendio de libertades con las que logra arribar y lo demuestra, a la "belleza" por el arduo camino de "su" verdad pictórica.

Silvia Pellegrini

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DescansoPara esta talentosa artista, Lo importante parece ser, en su bien definida visión -transformada de inmediato en su comunicativo trabajo- el transcurso del tiempo. Porque esas melancólicas barcas, que han cumplido ya con su destino de cubrir la trayectoria de los viajes que les han marcado sus derroteros, parecen criaturas humanas quienes, por hallarse ahora varadas, sueñan con volver, cuanto antes, a internarse en la corriente que acaban de atravesar. Y resulta todavía más valioso, desde la estética y teniendo en cuenta lo que una pintura puede lograr, esa transposición que de lo material -el diseño, la coloración- se transforma misteriosamente en lo anímico.

La economía de la paleta no lesiona la luminosidad que emerge, por su propia naturaleza (dada la presencia, en una zona superior, de algo que se estima allí), de esa fuente de luz que no es otra que la de un sol que vivifica los colores y torna más incisivos a los perfiles que las líneas decididas del dibujo acentúan acertadamente y hacen del cuadro un verdadero hallazgo visual. Un logro artístico que no debe extrañar, si se conocen o se tienen presentes otras creaciones de esta misma pintora, todas ellas de extraordinaria calidad.

César Magrini